Desde los tiempos de griegos y romanos, se ha utilizado el agua mineromedicinal como fuente de salud, sobre todo como tratamiento y prevención de ciertas dolencias y enfermedades. Los resultados vienen dados por tres factores principales: los agentes químicos de las aguas mineromedicinales, los efectos de las técnicas utilizadas para su aplicación y, sobre todo, la predisposición psicológica de la persona al estar dentro de un balneario.